viernes, 17 de diciembre de 2010

Despertando.


Un día me desperté y estaba increíblemente feliz pues parecía una colegiala bailando, corría, gritaba, escribía canciones de amor al viento, todo era felicidad los pájaros cantaban, las nubes formaban tu cara y a veces hasta el viento decía tu nombre… Pensaba y a la vez no pensaba; simplemente saltaba de alegría… Cuando por fin en aquella ocasión te vi vestida e imponente cual sueles ser, caminaste hacia a mí y me dijiste… Creo que eres lo más inútil del mundo, estar aquí es como caminar a ninguna parte… Mi mundo no acabó, simplemente empezó la continuación de tu destierro.

Märchenprinzessin.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Soy lo que he vivido.


"Cuánto puedo esperar, si noto que se acaba el tiempo, si por cada minuto late otro corazón más lento y el mío espera siempre junto a un reloj sin aguja, de mis doce cuentos sólo vivió la bruja.
Jamás creí en nada, me reí de las princesas, de los sapos, de las hadas, de la nada tan inmensa. De esas falsas amistades, de millones de mitades, de personas que pasaron por mi vida y parecían ser reales.
Son agallas, si no yagas en el alma, cicatrices que se abren cuando piensas que se calman. La vida en mis muñecas dibujan mi evasión, por cada corte que me hago en ellas pierdo la razón.
Me siento y me libero, sólo pienso en llorar, sé que pocos de los problemas se pueden solucionar pero... ¿Qué más da? Si ya no queda nada, si perder la fe fue mejor que esperar a que llegara..."
Naiara.

Märchenprinzessin.

martes, 7 de diciembre de 2010

Soñando.


Ahora estoy sola en los grandes pasillos de mi casa, sentada, observando el silencioso sol que se consume sin pausa, imaginándolo todo desde más cerca, más lento, más paciente, pero y sin embargo, cuando cierro los ojos, solo veo tus manos sustituyendo a la suave brisa que me acaricia, tus labios como el oxígeno que necesito para vivir, tu cuerpo como la naturaleza pura, sin atavíos, sin colores que no son los suyos, cubriendo el mío, como la manta que me da calor, y eso quiero, quiero que entres en mí, no lento, si no rápido, pero lento, conservando juntos el momento de la unión, sintiéndonos uno aunque seamos dos, dame ese recuerdo, y no me lo quites nunca, no lo destruyas, no lo conviertas en cenizas perdidas.
Ahora estoy sola en el pequeño rincón de mi interior, observando desde las oscuridad el sol poniente que se despide una vez más, y me recuerda, que tú ya no estás.

Märchenprinzessin.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Anhelo.


"Sus embates se intensificaron, penetrándome más profundamente, como si quisiera fusionar su pubis contra el mío. Jadeaba ligeramente. Su boca se acercó a mis labios y me besó con furia, lascivo, mientras sentía como su pecho se aplastaba contra el mío, adheridos por nuestro mutuo sudor. El calor que nuestros cuerpos generaban parecía convertir la pequeña habitación en un horno. Me imaginé inundando mi boca con un enorme batido lleno de cubitos de hielo. Su espalda se tensó, clavó las rodillas contra el colchón y sus manos sujetaron mis caderas. Bombeó con fuerza desesperada su eyaculación en mi interior, elevando el volumen de sus profundos gemidos.

Cuando acabó quedó tendido sobre mi cuerpo, agitado por la fuerte respiración que hinchaba sus pulmones. Después se levantó y se vistió en silencio, de espaldas a mí, evitando mirarme. Dejó el sobre en la mesita y salió murmurando una despedida. Me pregunto en qué momento me reconoció, cuándo cayó en la cuenta de que yo era su hija".

Märchenprinzessin.

Deseo.


"Siento como se me humedece la piel mientras la recorre tu furiosa lengua. Decidiste hacer de mí tu postre favorito. En tibias sábanas me sazonaste, cubriéndome de la dulce miel de tu saliva, tus expertas manos hallaron en mi intimidad el sabor prohibido del deseo, tus dedos exprimieron mi interior sustrayendo mi delicioso jugo y te lanzaste a beber de mí con sed ansiosa, con voracidad felina. Y fuiste arrancando con cada lamida gemidos que me arrastraron al delirio y a la desesperación. ¡¡Mmm cómo te deseo adentro de mí!! Es imposible contener estas ganas, este impulso fatal. Te quiero acabar.

Mi mirada de perra en celo, mi piel sudada, mi respiración cortada, mis labios rojos, mis pezones duros, pero sobre todo ese aroma, el aroma dulce y ácido del deseo incontenido ese sabor que te quedó en la boca, todo te dice que ya no aguanto más, que no me podes hacer esperar, que me urge tu carne.

Y verme así, sentirme así, te excita, podes sentir como la sangre fluye hacia tu erección, tu carne ansía la mía. Y puedo verte con la piel brillante con los labios húmedos, con los músculos tensos, con toda tu virilidad apuntándome a la cara, sos una imagen deliciosa, que me hace agua la boca.

Me incorporo, nuestros rostros se rozan, me embriaga tu aliento caliente, lamo con deleite tus labios saboreando los restos de mis jugos, y me apretás contra vos; puedo sentir tu pecho empapado sobre mis pezones turgentes rodeo tu cuerpo con mis muslos y te siento penetrarme. Te clavas en mi cuerpo perforando mis entrañas rozando mi intimidad y te abrazo, quiero que te pierdas en mi, despertaste mi hambre y te devoro y te enloquece sentirte devorado; por eso queres más por eso tirás de mis hombros hacia vos y podes sentir como te sumergís, como te traga mi humedad.

Quiero sentirte gozándote en mí, quiero colmarme de tu exquisita leche, de tu sabroso néctar, pero aún no es tiempo, queres más de mí. Con suavidad me tirás sobre las sábanas dejándome de espaldas a vos, puedo sentirlas pegándose en mi piel sudada mientras voy sintiendo a tu lengua recorrer mi espalda degustando cada vértebra hasta llegar al cóxis y con círculos exquisitos masajearlo. Con maniática paciencia humedeciste y dilataste mi sexo sellado, mientras tus dedos sobaban sin detenerse mí hinchado clítoris, mi aliento cortado el mar de jugos que bañaban tus manos te enloquecían más. Casi sin poder hablar te dije: - pónmela – y sentí como la cabeza hinchada y caliente se humedecía en la saliva que dejaste en mi culito y como suavemente la introducías abriéndolo cada vez más, una vez adentro empujaste con fuerza, mi grito se ahogo en las almohadas, despertándote un deseo incontrolable de alcanzar el máximo placer y lo buscaste en mi interior acelerando el ritmo de tus bombeos, tus manos no soltaban mis caderas y seguiste cojiéndome y cojiéndome hasta hacerme acabar compulsivamente. Los chorros de mi orgasmo se deslizaron por mis piernas embadurnando las sábanas mientras lágrimas de dolor y placer empapaban mis mejillas. Cuando sentiste llegar tu orgasmo saliste de mi para llenarme de leche la espalda, las nalgas y todo lo que estaba cerca.

Con una de tus manos frotaste la exquisita savia blanca y recostándote a mi lado me diste a lamer tus dedos pegoteados diciéndome: - aquí está tu premio mi putita rica -, te sonreí, todavía llorosa y exhausta y me dediqué a saborear tus dedos uno por uno, mirándote con deleite.

Mmm que sabroso es descubrir que contigo podría ser la mas golosa… La mas puta…"

Märchenprinzessin.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Te prometo un cuento.


"Prometo contarte un cuento en voz baja, sentada al lado del fuego. Un cuento que te hable de barcos vikingos, de luchas feroces, de batallas campales y rubios guerreros. Otro cuento de bravos piratas, de islas doradas y de una bandera con la calavera pintada y dos tibias cruzadas. Te hablaré también de un castillo encantado, de un duro torneo y de caballeros cruzados y espadas al viento. Y al final llegará un lobo hambriento hasta la inocente doncella a la que el enamorado príncipe en la callada noche de luna su sueño vela en el languidecer del tiempo".

Märchenprinzessin.

sábado, 30 de octubre de 2010

Puño y corazón.


Crees que el corazón es como un diagrama. ¿Alguna vez has visto un corazón humano?
Parece un puño envuelto en sangre.

Märchenprinzessin.

Carta a una puta.


Mi querida enemiga:

Me llena de orgullo y satisfacción tener tu nombre en mi lista negra, pero he de decirte que estás en ella porque cortaste las venas de mi amigo, y aun así te regodeaste de una carta que él mismo escribió para declararte su amor.

Ahora aprovecho estas líneas que muy amablemente me ha cedido el creador de esta pagina, para declararte mi más sincera enemistad. Has demostrado delante de todo el mundo, que tienes un cerebro de niña ramera, cuya unica parte desarrollada es la del restregoneo. Mi amigo se ha convertido en un no-muerto gracias a tu desdén.

Finalmente, me gustaría que supieras, que mientras me quede una sola gota de sangre en las venas, estaré siempre en tu contra, y usaré todo lo que tengo y los favores que pueda pedir para humillarte, para que tu vida sea un auténtico infierno. Bien sabes tú que puedo hacer muchas cosas, porque mi mano llega muy lejos, me voy a convertir en tu peor enemigo, y debes saber que el peor enemigo que puedes tener soy yo.

Y sin más dilación me despido de tí, asesina de mi amigo.

Märchenprinzessin.

domingo, 17 de octubre de 2010

Lesbian.


"Empezó a acariciarme el clítoris a través de la tela y yo pensé que era lo más erótico que me había sucedido en la vida, me miró a los ojos y me preguntó si me habían comido alguna vez el coño hasta correrme, no llegué a contestar, empezó a bajar sus labios desde mi cara hasta mis braguitas saboreando cada lugar de mi cuerpo, empezó a lamer mi clitoris a través de la tela y pensé que no iba a poder soportarlo más
"Pon tus manos sobre mi cabeza y avisame cuando vayas a correrte"
. Me pidió.

sábado, 16 de octubre de 2010

Sería fácil.


Si tan sólo me dijeras que me quieres como antes te juro mi vida que cambiaría sin quejarme. Sería fácilprometerte el cielo y las estrellas, pero no sería fácil si no estuvieran ellas. El corazón me dice que algo tiene que pasar, que lo nuestro no es cierto y que me duele tu verdad, soledad como principio, sentir un nuevo inicio, sería fácil resbalar entre precipicios.
Y quieras o no quieras, calleron las fronteras, mi vida es efímera si tú no estás en ella. Abrazo una botella pero ella no comprende, letras anti heridas ahora duelen como siempre.
Dime qué se siente si yo ya ni confío, el amor es una falsa, y a la mierda lo que escribo, describo tus miradas no sea que me equivoque y a simple vista sea más de lo que note, y acorte, más de lo que toque, obtuve un nuevo enfoque, pero tú ya ni respondes a todo aquello que persigo... Me topé contigo reina yo siendo un mendigo. Princesa de este cuento, cuenta los minutos, abrazo los recuerdos y entre sábanas me hinundo, atribuyo cada letra a latidos en mi espalda, forcejeo los motivos que derriban mis mañanas.
Y para malos tragas relaja en mis lágrimas, intento sonreir y chica, esto me anima. Aparto cada parte que me abre el corazón, soy un simple soldado de juguete en tu cajón y son más de las tres y aquí me ves con la nostalgia, prefiero amanecer y aceptar que algo me falta y cuánto tiempo ahora me queda por mirar.
Me cambiaron la "A" de amor por la "A" de amistad.
Sería fácil decirle al mundo lo que siento, sería fácil encontrar agua en el desierto, sería fácil recordar esas promesas, sería fácil darlo todo por tenerla a ella. Espero mi salida y mi saliva se desgasta, escupo tus te quieros que en mi corazón se clavan, empiezo un nuevo día y tú no estás en él, sería fácil de decirlo pero difícil de hacer.
Fácil como girar el volante, valgo menos de lo que me encuentre por delante. Hoy ya no tengo ganas de seguir luchando, guardas un segundo más y me lo voy pensando, y lo siento, pero nada me motiva, miro las estrellas y te sigo viendo arriba, y es que una vida así no puede ser vivida, o al menos por mi parte no será bien recibida.
Ya no sé ni lo que siento, ya no sé si es dolor, miedo o arrepentimiento, lo que tengo seguro es que así no me gusta, no me va a encontrar si su mirada no me busca, y voy, caminando por un túnel, apunto de venirse abajo ya nada nos úne. Si me preguntas te seré sincero, hoy mi puntuación es veinticinco bajo cero.
dime lo que quieres, por qué me retienes, algo que no tienes no te duele si lo pierdes, sería fácil y me encuentro sólo a un paso, noto que me empuja la fuerza de mi fracaso, pero me tiembla el cuerpo y no puedo moverme, se tiñen de rojo mis ojos de color verde. Sólo queda recular y avergonzarse, no tomé una decisión cobarde por cobarde.
Sería fácil si por cada latido de mi corazón obtuviera una respuesta, sería fácil de tu olor, del amor que dejaba en cada canción, sería fácil sonreir en cada día, sería fácil estar junto a ti toda una vida, sería fácil, sí, tan jodidamente fácil que tiemblo sólo de pensarlo...

Märchenprinzessin.

lunes, 30 de agosto de 2010

Quédate aquí.


"Un día más pensando en qué estarás, esperándote de brazos sentada en el sofá, en estos momentos flojos intento sentir tu apoyo.
Ingénua soy creyendo que al llorar secarás mis lágrimas intentándome ayudar, pero veo nubes negras que acompañan tu ausencia y mirar hacia atrás, no me sirve de nada, tu cuerpo se extinguio, dejándome atrapada. Prometí no sufrir al perderte de vista, pero es triste fingir muy bien la vida.
Quiero escuchar tus palabras, quiero mirarte y decir, no quiero que huyas del mundo, quédate aquí.
Ver cómo ríes y duermes, ver que te puedo tocar y a tu corazón latir conmigo al despertar.
[...]".
~Gema.

Nayla.

Amor.


Que bonito es entender que no consigo imaginarme sin tu amor, ya ves... Que bonito es...
Que bonito es entender que cada paso que des tú también, yo lo daré... Que bonito es...
Los silencios nunca quieran ser, los que guarden tanto que perder, lo que no se puede ver, ya ves, que no lo quieren ser. El destino tiene miedo de saber, dónde irá a parar el tren, dónde irá a caer, no lo puedes ver, ya ves, que no lo deja ver.
Y ya lo sabes corazón, no hay más gritos que esta voz, y va tan fuerte que también se asusta el aire. Y por el aire te daré lo más difícil de este mes.
La confianza que tú a mí, la regalaste...
[...]

Nayla.

lunes, 19 de julio de 2010

El sótano.


"Abro los ojos, vuelvo a despertar sin ganas, sin nada, no puedo abrir la puerta y están tapiadas las ventanas. Siento que me ahogo, algo falla en mí, sé que he hecho mal, sólo quiero salir de aquí. Quizás me porte mal, es un castigo infringir, he empezado el día de nuevo sin ánimos para vivir. Me duelen las mejillas, todavía sangra mi nariz, tantos traumas, malos tratos abren más mi cicatriz.
Mi abrirías la cabeza para callarme a palos, en tu mano la cerveza y te preparas para darme mi regalo, un puño bien cerrado, para obligarme abrir las piernas. Tus caricias más tiernas son mis morados.
Me pregunto si es normal sufrir así, sí, esta es la vida que me tocó pero jamás la que elegí ni elegiría. Mi alegría interpretada cual actriz, cada día más segura de que no hay final feliz.
Cuántos niños enjaulados siguen presos, cuántos pudieron salir y cuántos pueden contar eso. Dime quién coño les piensa devolver ahora sus vidas, son historias que pasan, pasan desapercibidas.
Cuántos niños no han visto la luz del día, cuántos por vivir suplicarían. Es el miedo quién les guía, la muerte se viste, la luz al final del túnel para ellos ya no existe". [...]

H0lynight.

sábado, 17 de julio de 2010

Tiritas de alambre.


"Mírame bien, me observo en mi cuarto, en este mar de lágrimas con este barco parto a un lugar dónde cambiar mi alma al viento, pensé en dejarlo todo, no puedo más, lo siento.
Un día gris miré mi cara blanca en el espejo, notaba como oscurecía y lloraba el reflejo. Grito de desespero en el que espero tanto y nada. Mi lápiz hace un nudo; me dibujo ahorcado.
Cada momento es cada vez más lento, y es que cuando duele tanto respirar no pasa el tiempo, no pasa nada, sentir se ha vuelto nulo, indago en mi interior el dolor, hoy sólo encuentro nudos.
Dudo que se ate con más fuerza mi alma, al marcar todo de mi cuerpo y levantar mis palmas para rendirme, a estas alturas es fácil hundirme, por más que lo intentes no sabes bien qué decirme.
Para animarme ya nada puede hacerme sonreir, sé que escapas de esta forma es peor que huir. Juro que esto no es lo único que me propuse conseguir.
Todos los fallos que me han hecho caer, siento que no tengo fuerzas para poder vencer esta batalla que me abatalla el corazón. Sé que haciendo lo que pienso perderé la razón.
Me amarga el desazón, lloro sin control, este cuarto es tan oscuro que no puedo ver el sol, soledad es lo que me invade, izando sueños mi alma se escapó del cuerpo y ya no tiene dueño.
Y no lloro por llorar, siento que si no lo hago mi alma estallará en mil pedazos que se quiebran con la luz, he pensado todo esto y mi ser clavó mi cruz.
Mírate bien, te observo en tu cuarto, con tanto mar de lágrimas tendrás para rato, y no me harto de repetir lo mismo, si no eres tú la que te quieres no lo hará el abismo.
Qué has creado en tu interior... No te falta razón con tantos palos encima debes aprender la lección. Me duele más a mí que a ti todo el dolor. Sigue dejándote tanto y te quedarás sin color.
No olvides pese a todos los buenos momentos, sé que los malos te podrán tras mucho sintentos de levantar cabeza, pesa más la tristeza cuando con una mano escribas, con la otra reza.
Te vi evadiéndote al hacerte daño, piénsalo bien cuando te veas tirada en el baño con cortes en tus muñecas que derraman sangre. Te curas las heridas con tiritas de alambre.
Entiendo tu dolor, te duele el corazón, te regalo mi fuerza para afrontar la situación. No es indolencia no, tú no lo entiendes, yo hilaré a conciencia el hilo del que pendes.
Y qué pretendes, esto no es nada nuevo, aquí tus sentimientos son lo único que muevo, no luchas tú, no lucha nadie, es más fácil rendirse que esperar a que esto cambie.
Es una vida y quizás demasiadas épocas, no tires la toalla por pasar mal unas pocas, comparte tu sonrisa con cada persona, si se esfuma, abre tu corazón y reacciona".

H0lynight.

miércoles, 14 de julio de 2010

Princesa incomprendida.


"Es una historia, no un cuento, y no quieres despertar, golpearte y enfrentarte con la dura realidad, desgarraste tu ilusión y quemaste tu belleza, la vida ofrece lo que das y lo que entregas.
Cualquiera es culpable y cualquiera es inocente, te miras al espejo y sentir que no te quieres. Entrégame tu mano y pelea contra ella, lucha por salir y devolver a esa princesa.
Princesa incomprendida, dime qué es lo que sientes".

lunes, 12 de julio de 2010

Existencia.



Hay partes de la vida, en que tienes que ver ese "stop" en algún momento, y después de verlo, tienes que renunciar a ciertas cosas de la vida las cuales pueden llegar a doler, a quemar.
Quizás merezca la pena, o quizás sólo sea un pequeño rebote que tu estómago toma sin poder remediarlo. Pero tienes que buscar el quizás de todo en lo que estás metido, buscar una buena respuesta para no abandonar en lo que un día entraste, ¿mi día? un 17 de diciembre de 2008. ¿Ya es bastante? Yo creo que sí, pero realmente quiero más, quiero seguir en dónde el destino me dejó, quiero ver un nuevo principio, quiero ver un buen final. Un final de lágrimas, alegría, tristeza, risas, todo en un único sentimiento mezclado. Pero a la vez, quiero que toda esa vida pase por mi mente a paso rápido, como las películas, que en sus finales, los cuales tristes, acabas recordando todos y cada unos de los buenos y malos momentos que esa vida te ha deparado.
Hay momento, en que veo el final lo suficientemente cerca, tan cerca que me ciega, y no es una ceguera que te nubla la vista, no, es de esas que causa lágrimas que rellenan tus ojos de pequeñas gotas de agua que poco después resbalan por tus mejillas.
Intentas olvidarlo todo, pero siempre hay algo secundario que te duele, duele hasta dejar que tu garganta no pueda ni tragar, ni dejar entrar el aire que mereces respirar por fin.
Me gustaría... Me gustaría abandonar todo como a perros callejeros, pero eso lo digo un día, lo digo otro, y queda poco creíble decirlo una tercera, pero sí, lo digo una tercera y hasta cuarta vez.
Es un puto vicio, como el de un drogadicto a su narcótico.

viernes, 14 de mayo de 2010

Tuenti famous.


Hay momentos que buscas hacer cosas nuevas, hacerte pasar por quién no eres, conocer a gente, conocer a gente que quizás te entienda y quizás no. Pero tienes que intentarlo, al fin y al cabo, después de miles de personas haciéndose pasar por el mismo, hay alguien, una, dos, o tres personas que acabarán entendiéndote, como si se tratara de tu propio hermano, al que le cuentas todo.
Pero un día, un día cualquiera, todo da la vuelta al completo, y te das cuenta de que te has apoyado demasiado en esa persona, y ahora te encuentras sólo por el hecho. Pero lo peor no es eso, si no que ves que a la otra persona le da igual.
Si miras a tu alrededor, hay mucha gente que pasa por lo mismo, que lo sufre como si fuera a morir, como si tuviera un dolor interno que quema, un nudo en la garganta que apenas te hace comer, un dolor de estómago que mantiene al mismo cerrado.
¿Por qué? ¿Eh? ¿Por qué debemos aguantarlo? No merece la pena, pero es que a tu vida le ha dado un cambio, es como si tu gente estuviera ahí, como si fuera solo tuvieras a los colegas, y dentro a los amigos. En los que confiar.
Quieres hacer algo, pero lo comunicas y te quedas sólo en medio de la nada, no es necesario aguantar una ficción, una ciencia ficción, una película que se va creando con el paso del momento. Una película, qué, como todas, acaba siendo con final triste a la espera de uno feliz, de una segunda parte que te de la alegría.
Pero no, muchas de nosotras, de las que componemos esas jugadas, sabemos que esto se adapta demasiado a una vida real, porque de eso se trata, de hacerlo lo más real y creíble posible.
Sólo quería hacer una última reflexión, algo que os evitará problemas:
Tuenti es una red social dónde se puede conocer a gente desconocida, es una red social dónde los famosos no pasarían su tiempo, pero hay gente gilipollas que se hace pasar por quién no debe, hasta por extranjeros convertidos en españoles por arte de magia. Entonces, a aquellas personas las cuales gozan de su vida como la de cualquier persona normal, no se os ocurra haceros pasar por quién no debéis, si supiérais como va todo, agradeceríais que lo dijera.

domingo, 4 de abril de 2010

Túnel.



Estoy a unas alturas de este mundo en que todo me da igual. Dan igual los demás, dan igual los momentos que hayamos pasado dentro, da igual todo, absolutamente todo.
Puede parecer que esté nada más pensando en mí, pero eso no es cierto, si por algún motivo escribo esto es porque llevo un tiempo solamente pensando en los demás, y ya es hora de que lo haga conmigo mismo.
Podríais pensar que es de un egoísmo absoluto, pero deberíais saber qué clase de problemas pasan a cada segundo por mi mente.
He tenido un pasado bastante malo como para seguir, como para tener ese nudo en el estómago a cada segundo, que no te deja comer ni dormir solamente de cuatro a cinco horas. ¿Realmente me lo merezco? ¿Me merezco este dolor que reconcome mi cabeza? Tampoco he hecho tanto mal como para merecer esto.
Hubo un momento en que pedí una mínima cantidad de atención en mí. Pero es como tomar dosis de pastillas, que al cabo del tiempo acaban sin hacerte efecto por lo que necesitas cada vez más. Pedí mi cantidad, pero después necesité más, después más todavía, hasta pedir lo imposible y al no poder dármelo decaí, por lo que ahora me siento mal.
Más tarde, te das cuenta de cosas que te avisaron desde un principio y que no quisiste creer por el miedo que te supondría, pero llega un día en que la curiosidad te reconcome y acabas por saber la verdad.
Te sientes engañado, quieres una explicación y al no poder dártela puesto que no sabes de dónde sacar las palabras necesarias para tal, necesitas abandonar y olvidar. Pero no se puede, sólo con una ayuda, dos, o hasta varias más, pero la persona que te engaña, y tú, el engañado, habláis, gritáis sin parar, lloráis...
Lo ves todo perdido, pero al final de ese túnel hay una luz, casi invisible, pero la ves. Corres hasta ella, la tocas, y entras.
¿Qué pasa a partir de ese momento? Quieres verlo todo lleno de flores, lleno de rosas, lleno de felicidad, pero no. Intentas verlo todo con otros ojos, pero los momentos anteriores no pasarán, al menos por un tiempo.
Otra vez: “la persona que te engaña, y tú, el engañado, habláis, gritáis sin parar, lloráis...” dándoos una nueva oportunidad con la esperanza de cambiarlo todo.
¿Y ahora? ¿Qué pasa?
Ahora es cuando el futuro está en tus manos, o lo cambias, o el túnel se cerrará al completo.

lunes, 29 de marzo de 2010

Abandono.



Llega un momento del juego en que no sabes seguir la partida. Es como un tablero de parchís del que tu oponente le quedan dos pasos para ganar la partida y tú aún tienes una de las cuatro fichas en el punto de partida.
Están viendo como él cada vez avanza más y a ti cada ficha que adelantas, te la vuelve a adelantar e incluso te la acaba comiendo hasta dejarte sin ella.
Piensas que la has perdido, que no conseguirás volver a adelantarle y ahí es cuando acabas derrumbado, cuando comienzas a ser borde aunque no te des cuenta, cuando te alejas de la gente, cuando intentas dejar lo que ha sido tuyo en el olvido.
¿Acaso merece la pena? Es una de las preguntas frecuentes que nuestras mentes hacen cada dos por tres.
Y creo que el problema no está ahí, si no en que crees que para ti sí que merece la pena, y es cuando te das cuenta de tu egoísmo.
Pero tampoco os soléis dar cuenta de que es por la salud de uno mismo, que llega a afectar y cuando repentinamente te viene a la cabeza, tu estado de ánimo cae de forma brutal.
Otro de los problemas que esto causa es el perder a las personas, por el cual hoy escribo este texto. Quizás sean paranoias, o quizás no, pero estás observando y crees más en la realidad que en las tonterías que uno se monta en su ser.
Digamos que lo dejas, pasas de todo durante unos días, aunque en realidad no lo sigues el juego, tratas de saber todo y cada uno de los movimientos del oponente.
Eso es lo que más dolor causa, verlo, y no poder seguir.
Haces trampa, y sin que nadie se de cuenta, vuelves a poner tus fichas sobre el tablero, coges el dado, y a seguir.
Realmente, una partida demasiado larga, por lo que o te cansas, o se cansa, y acabas por abandonar.
Lo coges por el brazo para que vuelva a sentarse frente a ti y terminar la partida, pero no, él sale corriendo y te quedas en medio de esta.
No sabes como mover, y ahí, acaba el juego.
Las fichas se quedan sobre el tablero, y tú abandonas el lugar.
Juego finalizado.

domingo, 28 de marzo de 2010

Recordé hasta el olvido.



Mis pies se separaron del suelo, la moqueta quedó libre y mi corazón se encogió. Mis movimientos inconscientes fueron tachar mis brazos en mi pecho, apretar los labios, cerrar los ojos y respirar profundamente, aunque mi garganta desgarrara un grito en el interior de mi boca.
Las hélices de aquel helicóptero del que me lancé, sonaban exactamente sobre mí, y notaba como las miradas que volvieron a pisar la moqueta se hallaban en mi espalda. Me sentía observada.
No sabía qué hacer, tenía miedo, y ni se me ocurrió abrir los ojos en ningún momento, si no gritaría, y no era exactamente lo que quería.
El aire frío pegaba en mi cara, notaba como palidecía, tenía frío, y estaba deseando llegar abajo, caer en tierra firme.

Muchos metros me separaban del suelo, mi lanzamiento hizo que se me pasara de todo por la cabeza, rezaba sin parar porque todo saliera bien, pero algo me decía que no saldría de aquella, era una intuición sin duda.

Entreabrí mis ojos, y mientras notaba como mi pelo volaba por encima de mí, moví la manga de mi chaquera especializada, mirando el reloj y controlando cuando tendría que tirar de aquella anilla para que el paracaídas se abriera en el momento justo. Quedaban menos de cinco minutos. Se me estaba haciendo eterno. No recordaba el por qué lo había hecho.

Mis hijos estarían sufriendo viendo cómo caía desde aquel helicóptero, cómo cada vez estaba a muchos más metros separada de ellos, me arrepentía sin parar, negando débilmente con la cabeza, bufando después, y notando cómo bocanadas de aire entraban sin parar dentro de mi boca. No debí mover ni un músculo de mi cara.

Al fin, abrí los ojos, todo lo veía amarillo por culpa de aquellas gafas que tapaban la mitad de mi cara, miré mi reloj y conté segundos atrás. Puse el dedo índice dentro de la anilla de aquella cuerda que venía de mi espalda, puesto que tiraría de ella de un momento a otro.

"Tres... Dos... Uno... Tiro".


Y tiré. Por un momento me sentí tranquila, pero al notar que mi espalda pesaba al igual que en el principio, supe que pasaba algo raro, ladeé la cabeza un poco, y no vi ni una cuerda salir de aquella mochila.

Cogí la anilla con la mano contraría al lado que estaba, tiré muchas veces seguidas, pero no aparecía ningún plástico que saliera de aquella mochila negra. Miraba hacía todos lados, y veía la arena de playa cada vez más cerca de mí, no sabía qué hacer. Respiraba con fuerza por el miedo y mi cara puso por sí sola una expresión que no sabría definir.

Los movimientos que hacía eran en vano, no se abría el paracaídas, y para colmo estaba llegando al suelo.

"¡Joder, joder, joder, joder!".

Gritaba sin parar a modo de calma, pero la tensión subía por milésimas de segundo.
Me quedé en blanco y pegué contra el suelo. Mi vida había pasado entera por mi cabeza, por mi mente.

Recordé hasta el olvido.

A la luz de la luna.



Sentía como su piel pegada a la mía iba entrando en calor por cada segundo que pasaba, cada segundo que me abrazaba, cada segundo que me rozaba.

Pensar que lo tenía dormido a mi espalda, con sus labios pegados a mi hombro me hacía sentir escalofríos que recorrían todo mi cuerpo haciéndome estremecer como una imbécil enamorada.

Repentinamente alzo su cara aún con sus ojos dormidos y acerco sus labios a mi lóbulo, acariciando y respirando en él mientras me susurraba esas palabras que tanto me hacían sentir.

Tuve que pasar mi brazo hacia su cintura escondida detrás de mí en sábanas aterciopeladas y acariciar su cuerpo como nunca lo había hecho.

Segundos después, me di cuenta de que mi cuerpo había cedido al suyo desnudo sintiendo como se convertían ambos en uno solo.

Mis labios se entreabrieron a la vez que la almohada cada vez se veía más arrugada tras mi puño apretarla y mi cara escondía su rostro pegándola a esta.

Un grito quedo desnudo tras desgarrarlo desde mi garganta, e hizo eco en gran parte de la casa.

Me silenció cuando su mano repasó todo mi cuerpo hasta llegar al contorno de mis labios y los jadeos quedaban ahogados dentro de mi boca que hacia vaho en su mano dejándola humedecida.

La almohada volvió a su estado natural al soltarla y llevarla rápidamente a la muñeca de mi compañero de noche.

La apreté a la vez que él, con la misma, alzaba mi cuerpo arqueándolo hacia el suyo, dejando mi nuca pegada a su hombro.

Su cuerpo comenzó a moverse con lentitud haciendo que el mío se moviera a la par.

Pegaba su cara a la mía mientras su respiración cada vez era más acelerada y leves gritos recorrían toda su boca encontrando una salida, mientras que mi lengua se basaba en el cartílago de su oreja acariciándola con la misma punta de esta, dejándola humedecida y fría.

Llegó a mi punto, y gemidos recorrieron mi boca hasta que estos se cerraron apretándolos.

El dedo índice de su mano izquierda entró en mi boca cuando entreabrí mis labios para poder respirar con más rapidez de lo normal. Recorrió toda mi boca con dicho dedo, y jugó con mi lengua y dientes. Lo atrapé de modo que al tirar de él quedó levemente enrojecido.

Tras minutos de placer sin descanso, me di cuenta de que nuestros cuerpos parecían máquinas imparables y círculos recorrían el interior de mi cuerpo entre jadeos que llenaban mis oídos de sonidos y palabras malsonantes que salían de su boca.

Espejismos.



"Mírate al espejo y dime si el ojo te engaña, es un espejismo tan solo que te hará daño. Mira tu reflejo en el agua cuando te bañas, mira tu peso en la báscula al cabo de un año.
Sé que te hace daño, pero es que la solución no es encerrarse en el baño. Yo sé lo que piensas cuando observas tu reflejo pero tu enemigo son las personas, no el espejo".

Blog Scriptoria.



Él
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"Recuerda cada uno de sus besos. Su boca moldeando sus labios y dándole el calor justo para mantenerle vivo de ilusiones durante... años.

Es tarde, él se va a dormir, soñando. Soñando que espera sin prisas, que ella puede tardar la vida entera porque él permanecerá helado pero se mantendrá caliente bajo la nieve, recordando la sonrisa que le dibujaban sus labios.

Es tarde, él se va a dormir, soñando."

Muñeco.


No existe un único mundo, aunque vosotros no podáis verlo. No todas las personas pueden gozar de una doble vida, pero me temo que yo sí, y que ahora sin ella no podría vivir.
Somos muñecos, muñecos movibles que nosotros mismos manejamos. Un muñeco, movido por su propio amo. Un muñeco que siente, que llora, que ríe, que pierde amigos, que gana nuevos, que los echa de menos en determinados momentos, que necesita estar alejado de ellos en otros, que pierde los estribos…
Digamos que es como una doble persona.
Ese muñeco, siente la necesidad de tener a otro cerca, muy cerca, que lo pueda tocar, rozar, acariciar, besar, sentir como si fuera totalmente suyo…
Las personas con doble vida nos sentimos atrapadas en este pequeño y miserable mundo, dónde no tienes miedo de nada, gracias a que todo es ficción, ficción tomada finalmente muy a pecho…
¿Sabéis? Hasta se discute, se insulta, te menos precian, ¿y qué? lo he dicho hace un momento, intentas deshacerte de ese muñeco, y si llega un momento en el que lo consigues, ese muñeco vuelve a ti dando todos los pasos necesarios. Aunque a veces, que vuelva a ti, es por culpa de muñecos de su misma altura, de su misma importancia. De caras que ellos mismos te ponen y que hace que te des cuenta de que lo único que estás haciendo, es dejar atrás a los muñecos y amos que lo manejan, que hacen que te sientes mal por haberlo abandonado todo.
Otras veces, muñecos se van, y nunca vuelven, abandonan a la gente que supuestamente han querido durante mucho tiempo y los olvidan después…
Acabas diciendo que tú ya no haces nada aquí, que estás deseando irte y hacer como ellos han hecho, olvidar…Pero unos pueden hacerlo, desagraciadamente otros no.
Lo intentas por todos los medios, haces todo lo posible para no ser uno más de aquellas personas que no tienen corazón.
Pasan unos días, pasan semanas, y quizás pueda hasta llegar al mes y poco más. “Tiempo totalmente perdido”… Te dices después.
Avisas a todas las personas y muñecos con los que has mantenido la misma vida pero con diferentes historias, dices que te irás y de que no sabes si volverás, dejas dicho que es para siempre. Intentan convencerte para que no hagas lo que no quieres, pero finalmente lo haces acabando de todo con un simple chasqueo de dedos. Desapareces y no vuelves.
Sientes como poco a poco te vas volviendo loco, que estás enganchado a ese muñeco y que no lo quieres perder nunca, quieres cuidarlo, tratarlo y jamás romperlo.
Has salido de ese mundo, pero igualmente estás al tanto de lo que pasa en cada momento, y sientes la necesidad de entrar en él, abrirte a ti mismo las puertas nuevamente y no salir nunca jamás…
Aguantas, tratas de tranquilizarte, sueltas toda tu rabia en llantos constantes y en gritos hacia tus adentros. Pero la rabia entra nuevamente en ti al ver cómo se te escapa el tiempo.
Caes nuevamente. Buscas a los muñecos escondidos debajo de tu cama, vuelven a retomar vida, vuelven a juntarse, pero claro, después de un tiempo, poquísimo tiempo, todo llega a su final.
Él se va, y tú te vas seguido de él. El muñeco acaba roto, y el amo acaba debilitado.
Fin del juego.