
"Empezó a acariciarme el clítoris a través de la tela y yo pensé que era lo más erótico que me había sucedido en la vida, me miró a los ojos y me preguntó si me habían comido alguna vez el coño hasta correrme, no llegué a contestar, empezó a bajar sus labios desde mi cara hasta mis braguitas saboreando cada lugar de mi cuerpo, empezó a lamer mi clitoris a través de la tela y pensé que no iba a poder soportarlo más
"Pon tus manos sobre mi cabeza y avisame cuando vayas a correrte". Me pidió.
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