Tengo mi cajón lleno, no guardo en él nada bueno, palabras bañadas en sangre, rencor y veneno.
Repleto meto el brazo para cambiarlo por el corazón no, ya no pienso en pedir perdón. Estado de ignavia, el primero en salir ha sido papá, me duele tanto por dentro que me he sellado con grapas y esto destapa todos mis miedos, sigo buscando de ti lo que jamás encontraré pero aún espero.
Guardé cada momento en el que pregunté '¿pa' qué vivir?'. Tuve que hacer de tripas corazón y finjir. Y cuántas veces por dentro me ahogué en lágrimas.
En el cajón de los lamentos son los detalles, escapan mis recuerdos y palabras lleva el aire, esconde mi locura y es un regalo sentir que la emoción desenfrena mi diario, a diario sentimientos sinceros junto al tiempo, luz que no alimenta cuando sientas que estás lejos, y mírame, ahora sólo quedan las estrellas y la llave de mi corazón está entre todas ellas.
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