
Un día me desperté y estaba increíblemente feliz pues parecía una colegiala bailando, corría, gritaba, escribía canciones de amor al viento, todo era felicidad los pájaros cantaban, las nubes formaban tu cara y a veces hasta el viento decía tu nombre… Pensaba y a la vez no pensaba; simplemente saltaba de alegría… Cuando por fin en aquella ocasión te vi vestida e imponente cual sueles ser, caminaste hacia a mí y me dijiste… Creo que eres lo más inútil del mundo, estar aquí es como caminar a ninguna parte… Mi mundo no acabó, simplemente empezó la continuación de tu destierro.
Märchenprinzessin.

