viernes, 17 de diciembre de 2010

Despertando.


Un día me desperté y estaba increíblemente feliz pues parecía una colegiala bailando, corría, gritaba, escribía canciones de amor al viento, todo era felicidad los pájaros cantaban, las nubes formaban tu cara y a veces hasta el viento decía tu nombre… Pensaba y a la vez no pensaba; simplemente saltaba de alegría… Cuando por fin en aquella ocasión te vi vestida e imponente cual sueles ser, caminaste hacia a mí y me dijiste… Creo que eres lo más inútil del mundo, estar aquí es como caminar a ninguna parte… Mi mundo no acabó, simplemente empezó la continuación de tu destierro.

Märchenprinzessin.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Soy lo que he vivido.


"Cuánto puedo esperar, si noto que se acaba el tiempo, si por cada minuto late otro corazón más lento y el mío espera siempre junto a un reloj sin aguja, de mis doce cuentos sólo vivió la bruja.
Jamás creí en nada, me reí de las princesas, de los sapos, de las hadas, de la nada tan inmensa. De esas falsas amistades, de millones de mitades, de personas que pasaron por mi vida y parecían ser reales.
Son agallas, si no yagas en el alma, cicatrices que se abren cuando piensas que se calman. La vida en mis muñecas dibujan mi evasión, por cada corte que me hago en ellas pierdo la razón.
Me siento y me libero, sólo pienso en llorar, sé que pocos de los problemas se pueden solucionar pero... ¿Qué más da? Si ya no queda nada, si perder la fe fue mejor que esperar a que llegara..."
Naiara.

Märchenprinzessin.

martes, 7 de diciembre de 2010

Soñando.


Ahora estoy sola en los grandes pasillos de mi casa, sentada, observando el silencioso sol que se consume sin pausa, imaginándolo todo desde más cerca, más lento, más paciente, pero y sin embargo, cuando cierro los ojos, solo veo tus manos sustituyendo a la suave brisa que me acaricia, tus labios como el oxígeno que necesito para vivir, tu cuerpo como la naturaleza pura, sin atavíos, sin colores que no son los suyos, cubriendo el mío, como la manta que me da calor, y eso quiero, quiero que entres en mí, no lento, si no rápido, pero lento, conservando juntos el momento de la unión, sintiéndonos uno aunque seamos dos, dame ese recuerdo, y no me lo quites nunca, no lo destruyas, no lo conviertas en cenizas perdidas.
Ahora estoy sola en el pequeño rincón de mi interior, observando desde las oscuridad el sol poniente que se despide una vez más, y me recuerda, que tú ya no estás.

Märchenprinzessin.